Nociones básicas sobre el diseño de página

Siguiendo la línea de Nociones básicas sobre el diseño de portadas, que publiqué hace unas semanas, añado una nueva entrada relacionada con el diseño de libros en respuesta a las peticiones que me hicieron algunas lectoras en mi cuenta de Twitter.

En esta entrada os voy a hablar de manera muy introductoria al diseño de página de un libro físico. Este tema es realmente complejo, así que si os interesa un poco, os recomiendo que leáis algún libro sobre tipografía y diseño de libros para desarrollar más el tema. Podéis empezar con los que he dejado abajo del todo, en la bibliografía, que son los que he utilizado yo para escribir este artículo, aunque existen miles de ellos.

Si la portada es la puerta de entrada al libro, el diseño de página es la decoración interior que tiene que hacer que nos quedamos quedar en esa casa y que nos permita pasearnos por ella con comodidad. Un mal diseño de página hará que nos cansemos de la lectura y queramos tirar el libro por la ventana. Por eso tiene que ser agradable a la vista y facilitar el camino entre las palabras.

Cuando se hace el diseño de página de un libro, es importante tener en cuenta que un libro abierto es un objeto que tiene un eje simétrico. En realidad no leemos una sola página cada vez (a menos que lo hagamos en un lector digital) sino que nos muestra siempre dos páginas opuestas, lo que se llama también la doble página.

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John Schnobrich

Diseñar la caja de texto (o mancha, o página tipográfica), que es el lugar en el que va el texto sin contar los folios explicativos, es el segundo paso. Para hacerlo, es importante establecer una buena relación entre el tamaño de la página y el de la caja, para atraer al lector al libro; las proporciones de ambos deben ser armónicas, y hay relaciones de proporcionalidad que resultan más agradables al lector.

Según Philipp Luidl en su libro Tipografía básica, la estructura interna de un libro puede dividirse en cuatro grandes grupos según el tipo de lector al que se dirige el libro:

  • Obras literarias (lector por gusto): es mejor seguir el modelo ideal de Jan Tschichold, aunque en este caso los libros de poesía pueden suponer un mundo a parte y todo un reto.
  • Diccionarios e índices (lector buscador): la composición debe ser vertical en vez de horizontal, ya que el lector busca de arriba abajo, y no lee en horizontal hasta que encuentra el párrafo concreto que está buscando. Como este tipo de obras se suelen leer sobre una mesa, los márgenes pueden ser más pequeños.
  • Manuales y libros de texto (lector por necesidad): los párrafos deben ser poco extensos y hay que romper la monotonía con frecuencia (imágenes, tablas). Además, los márgenes deben ser grandes, y en especial el central para que el libro pueda abrirse bien.
  • Cuentos (lector aficionado): en este caso, como la ilustración tiene mucha importancia, es esta la que marca el diseño y el texto queda subordinado a esta.

Determinar la medida de la página

Determinar la medida de la página es el primer paso a la hora de diseñar un libro.

Una página puede tener las medidas que sean, pero hay algunas que son más placenteras a la vista y a la mente que otras. Muchas de estas medidas tienen proporciones relacionadas con figuras geométricas. Algunas de estas proporciones son: 1:2; 5:9; 1:√3; 3:5; 1:1,62; 5:8; 1:1,54; 2:3; 1:√2; 3:4.

La forma de la página provoca ciertas respuestas y expectativas en el lector, con independencia del texto. Por ejemplo:

  • En libros que solo tienen texto las proporciones recomendadas son las que van desde 1:1,8 hasta 1:1,25
  • La proporción 1: √2 se recomienda en libros con mapas, tablas, etc.

Así que es importante elegir la proporción más adecuada para nuestro proyecto, teniendo en cuenta qué vamos a publicar, a qué público nos dirigimos y que expectativas queremos crearle que lo llevan a abrir el libro.

Sin embargo, también es importante destacar que muchas novelas tienen un tamaño A5 (210x297mm y proporción de 1: √2) porque que al ser un tamaño estandarizado es más económico en la imprenta.

La caja de texto

Una vez determinadas las medidas de la página, toca elegir las de la caja de texto. Las mismas proporciones ideales que sirven para la página, también sirven para la caja. Hay que dar forma a la caja de manera que se equilibre con la página, pero al mismo tiempo contraste. Las proporciones no tienen por qué ser las mismas, pero tampoco es recomendable que difieran a menos que haya un motivo para ello. Al elegir el tamaño de la caja, hay que tener en cuenta si tendremos o no satélites (de los que os hablo más abajo).

La caja no debe situarse centrada en la página, sino que hay que buscar el punto central óptico, que está situado un poco hacia arriba. En el ejemplo siguiente, vemos que para un inicio de capítulo, el hecho de que la caja de texto esté situada hacia abajo y haya un espacio en blanco en la parte superior de la página no resulta molesto. Sin embargo, en una página normal, el espacio superior da la sensación como de que falta algo, que el texto está mal colocado; al cerebro no le gusta.

Por otro lado, es importante dejar suficiente margen alrededor de la caja, tanto por el lado exterior, como en la parte inferior, para poder coger bien el libro sin tapar el texto con los dedos. Para el margen interior, hay que tener en cuenta la curvatura natural del papel una vez encolado o cosido, que hace que este margen se reduzca visiblemente en el libro imprimido. Tiene que ser lo suficientemente ancho como para que el texto no se pegue con el eje al abrir el libro.

De todos modos, los márgenes de un libro tienen mucho que ver con su uso, como se menciona al principio de a entrada, y en según qué tipo de publicaciones nos podemos permitir márgenes más estrechos. Las tres funciones de los márgenes son:

  • Fijar la caja en la página y enlazar la doble página (es decir, el libro abierto).
  • Encuadrar el texto de manera que encaje con el diseño del libro.
  • Proteger la caja de texto para que sea fácil de leer y manejar.

El texto tiene que invitar a seguir leyendo, tener fluidez, así que las cajas deben tener aspecto de columna y ser claramente más altas que anchas, sobre todo cuando hablamos de lectores expertos (no niños). Deben ser como ropa tendida, que cae hacia abajo.

Todos aquellos elementos que rompen la frontera de la caja de texto y la desdibujan (como son las sangrías, las aperturas de capítulo, los folios explicativos, las notas), deben diseñarse para dar vitalidad a la página y unir más aún la caja a la página, no pueden romper ni entorpecer el flujo de la lectura.

También es importante tener en cuenta que cuando se diseñan libros con muchas imágenes, no se usa la caja de texto sino un sistema de retículas, que tienen en cuenta el tamaño de las imágenes, las dimensiones del texto y el interlineado. Esto es un campo completamente a parte y que no domino, así que si os interesa os animo a que investiguéis por vuestra cuenta. Hay muchos libros dedicados al tema.

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Ejemplo de sistema de retícula. Fuente.

Determinar la medida de la caja de texto

Hay varios métodos para calcular las proporciones de la caja. A continuación os menciono algunos de sencillos, que se pueden calcular de forma manual. Para un libro ideal habitual, las proporciones de los márgenes son (interior:superior:exterior:inferior):

  • Normal: 2:3:4:6
  • Interlineado generoso: 2:3:5:6
  • Formato ancho: 2:3:4:5

Así, determinando una de las medidas y teniendo en cuenta los puntos generales mencionados antes (que el margen exterior permita coger el libro sin tapar el texto, que el margen interior sea lo bastante ancho como para que la curvatura natural del libro no se coma el texto), se pueden calcular las demás.

Para novelas, tal y como recomendaba el tipógrafo Jan Tschichold, es muy útil utilizar el diagrama de Villard (que podéis ver muy bien explicado en esta entrada del blog de Mariana Eguaras). Aunque este da unos márgenes muy generosos (más propios de obras de lujo) que pueden no ser factibles en la edición actual por el gasto de papel que suponen.

Otro método es dividir la página en 9 filas y nueve columnas (o en múltiplos de 9), y colocar la caja de manera que se dejen la misma cantidad de cuadros en la fila superior y la columna interior; y la misma cantidad en la fila inferior y la columna exterior.

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División de la página en 9 filas y 9 columnas. Fuente: Tipografía básica, Philipp Luidl.

Establecer las dimensiones de la caja es en realidad una de las operaciones más complejas a la hora de confeccionar un libro y puede dar muchísimos dolores de cabeza. Un buen método puede ser, también, hacer una caja ideal y modificarla ligeramente hasta encontrar una proporción que nos parezca satisfactoria tanto para la cantidad de texto que vamos a introducir, como que tenga una proporción agradable.

Los satélites

Los satélites son los elementos externos a la caja: el folio explicativo, la numeración de página y las notas.

Lo ideal es que se compongan de un tamaño de letra inferior que haga que se «desvanezcan» cuando alejamos la vista (la caja de texto no debe desvanecerse, tiene que tener un color grisáceo compacto).

Los satélites solo aparecen en las páginas con texto (si al finalizar un capítulo queda una página en blanco antes de empezar el siguiente, esta no lleva ni número ni folio explicativo), y solo en las páginas posteriores al índice. Es decir, las páginas iniciales (créditos, portada) tampoco llevan.

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Satélites: 1) Número de página y folio explicativo; 2) Notas en el lateral; 3) Notas al pie.

Humble Lamb

En cuanto a la numeración, se suele colocar en la parte inferior cuando carece de importancia (por ejemplo, una novela) y en la parte superior cuando manejamos un libro de consulta en el que es importante buscar elementos concretos. En esos casos, como es un elemento que debe ser fácil de encontrar, debe situarse en un lugar de fácil visibilidad.

Lo mismo ocurre con el folio explicativo, que tiene mayor importancia en los libros de consulta (obras científicas, de referencia) y ayudan al lector a situarse dentro del libro y a encontrar lo que busca. La distancia ideal del folio explicativo y la caja de texto es la de una línea en blanco. Si esa medida no puede respetarse por falta de espacio, se puede añadir una línea divisoria que separe folio y caja de texto.

Respecto a las notas, son recomendables al pie cuando se trata de una novela, por lo ya mencionado anteriormente: como el libro se lee cogido, los dedos no deberían tapar el texto. En los otros casos, va a gusto del diseñador.

 

Espero que esta introducción al fascinante mundo del diseño de página os haya ayudado a aprender un poco más sobre el tema o, al menos, a aprender alguno de los conceptos más importantes. Recordad que si tenéis cualquier duda, podéis dejarme un comentario o contactarme a través de mis redes sociales, que tenéis enlazados bajo el menú superior de la web.

Bibliografía:

  • Tipografía básica, Philipp Luidl. València: Campgràfic,2011
  • El diseño de libros. Práctica y teoría, Jost Hochuli y Robin Kinross. València: Campgràfic, 2005
  • Manual de edición y autoedición (2ª ed.), José Martínez de Sousa. Madrid: Pirámide, 2005
  • The Elements of Typographic Style, Robert Bringhurst. U. S.: Hartley &Marks Inc., 1996

*Imagen de cabecera: Aaron Burden

Publicado por Anna Roldós

Editora y escritora de fantasía y ciencia ficción.

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