Narrativas digitales: cómo contar historias en el siglo XXI

El papel ha muerto. Larga vida al papel.

No, es broma. Eso está muy lejos de ser cierto, sobre todo en el mundo de la literatura. Y es que, aunque en cuanto a consumo de ficción existe un auge increíble medios audiovisuales (series y videojuegos), cuando hablamos de literatura sigue habiendo una fijación casi devota con el papel, un fetichismo por el olor y el tacto de las páginas, una creencia inconsciente de que si es bueno de verdad tiene que estar impreso sobre una hoja.

Pero nos hemos adentrado en el mundo de lo digital, de la web 2.0 y ya no hay marcha atrás. Así que… ¿por qué no aprovechar estos nuevos recursos digitales para seguir haciendo aquello que nos gusta: contar historias?

Sí, editores, escritores y lectores somos conscientes de que el mundo del libro y de las letras no es el mundo de la imagen y la pantalla, pero vivimos en la economía de la atención y el mundo audiovisual nos gana la batalla. Así que, sin romper lo que es la literatura, quizás deberíamos buscar la manera de dotarla de nuevas formas para hacerla más atractiva para el público actual, tan dado a los vídeos de TikTok y a las fotografías de Instagram. Como afirman Carolina Franco y José Jesus García en el artículo «Narrativa hipermediática: los nuevos contenidos para el cibermundo»:

Si la interacción y el multimedia son pilares de su desarrollo, tampoco deben aplastar el mayor atractivo de la literatura: la comunión íntima del lector con el mundo de la obra; la externalización del propio tiempo interno, del tiempo profundo; el descubrimiento de la propia identidad a través de la creación de otros. Conseguir armonizar el dinamismo de los nuevos medios con la pereza intimista de los antiguos es uno de los grandes retos a enfrentar.

Por eso, en esta entrada quiero hablaros de los tipos de narrativas digitales que existen y de cómo pueden ayudarnos a contar historias aún mejores. Y quiero hacerlo centrándome en el mundo editorial y de la palabra, porque, a fin de cuentas, en este blog se habla de letras. Por eso voy a tocar tres temas un poco dispares, pero que en el fondo comparten el mismo fondo: son distintas maneras de contar historias valiéndose de lo digital.

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Daniel Schludi

Uno de los cambios más importante que lo digital trae a la hora de narrar es la ruptura de la linealidad. En la narración tradicional teníamos que la historia partía de un punto A, y para llegar a un punto B (que solía ser el final de la historia) recorría un camino en línea recta. Las posibilidades que nos abre el mundo digital permiten que ya no haga falta recorrer un camino recto para contar historias, ni tampoco para disfrutarlas. En estos nuevos medios se puede volver atrás e ir hacia adelante, o dar saltos temporales; puede haber múltiples puntos B a los que llegar o puede que no necesariamente tengamos que llegar al punto B.

Todo esto genera una interactividad: le damos al lector-espectador un poder sobre la historia, de manera que esa toma de decisiones consigue: 1) hace el proceso de lectura-visionado mucho más inmersivo, 2) le da la sensación de ser el creador de la historia, 3) convierte la experiencia en única y personalizada.

Narrativa digital

La narrativa digital es la que nace de crear historias narradas mediante la combinación de elementos digitales, como son imágenes, vídeos o sonido.  Este tipo de narraciones se caracterizan por tener una estructura fragmentada, combinatoria y que rompe con la cronología habitual. Además, al crearse muchas de ellas en la web, son multicanal, es decir, podemos acceder a ellas desde distintos dispositivos: ordenador, televisor, smartphone, tabletas; y también a través de distintas plataformas: Twitter, Youtube, Instagram, TikTok, blogs, vblogs.

A este término, que se usa como saco para todo, se incluyen producciones publicitarias multiplataforma; también aquellas narrativas que los usuarios crean para contarse a sí mismos o contar historias ficticias utilizando diferentes herramientas digitales, ya sean programas, redes sociales, blogs, medios; o incluso artículos de divulgación creados por periódicos incluyendo imagen, sonido y vídeo para hacerlos más atractivos. Este tipo de formas de narrar tienen un gran potencial para la enseñanza, ya que la hacen más atractiva y accesible, porque apelan directamente al lector-espectador y lo implican en la narrativa.

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Narrativa digital que el grupo BTS utiliza en redes y otros medios para promocionar su música

Algunos ejemplos más evidentes de narrativas digitales podrían ser el proyecto poético-divulgativo My Grandmothers Lingo, de Angelina Joshua, que habla de una de las lenguas aborígenes de Australia; o el artículo sobre fronteras, migraciones y guerra, que el Washington Post publicó con el título de «Raising Barriers».

Pero no solo eso es narrativa digital. Narrativa digital es, también, la estrategia de márquetin digital del grupo de k-pop BTS, que combina fotografías, vídeos, vblogs, series, videoclips, entrevistas y un largo etc., para contar una historia que haga más atractiva su música para el público y que cumple todos puntos que Allison Johnelle Boron describe en su artículo «6 ways to use storytelling as a musician (that have nothing to do with lyrics)».

Narrativa transmedia

La narrativa transmedia no es propiamente una narrativa digital, aunque comparte con ella muchos elementos definitorios, como es la interactividad. En este caso, se trata de un tipo de narrativa que trasciende un solo medio y se disgrega en muchas partes que pueden encontrarse en medios distintos, es decir, una historia o partes de una historia contados en diferentes formatos: texto, vídeo, imagen, sonido.

El ejemplo por excelencia es la saga Star Wars, que aunque nació como un conjunto de películas, rápidamente se disgregó en multitud de historias que configuraron el Universo Expandido, que incluye desde novelas, pasando por cómics, series de animación y de imagen real, videojuegos, etc. Todas estas historias forman en conjunto el universo Star Wars no existe una linealidad en la historia y es el lector-espectador el que decide cómo se aproxima a ese mundo complejo, qué partes le interesan y cuáles no, en qué orden las consume, etc. En definitiva, le da la clave de la lectura al lector.

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Algunos ejemplos de los distintos medios que conforman la narrativa transmedia de Star Wars

Ese elemento transmedia también puede encontrase como complemento de una historia autocunclusiva por sí misma (o como campaña de márquetin), como ocurre con el caso de la serie de animación Carole & Tuesday y la cuenta de Instagram que las protagonistas «iban actualizando» mientras la serie se emitía por primera vez en Japón, como si de una cuenta real se tratara.

Literatura digital

Los ejemplos anteriores nos llevan directamente a la cuestión principal de este artículo: ¿cómo aplicamos eso a la literatura?

Antes de nada, conviene dejar claro que la literatura digital no son los ebooks que te descargas en tu Kindle; eso es literatura digitalizada. La literatura digital es la que se crea con y para ser leída en sistemas digitales y no puede transportarse el formato papel (o es muy difícil).

A grandes rasgos, podríamos encontrar dos grandes grupos dentro de la literatura digital.

Por un lado, tenemos la narrativa hipermedia, que consiste en la fusión de varios medios (texto, imagen, sonido) en una misma creación narrativa con la que, además, el lector-espectador puede interactuar, para que de ese modo se cumpla la característica principal de las narrativas digitales: la supresión de la linealidad y la participación del lector. Un ejemplo de esto lo podemos encontrar en las novelas visuales, que nacen de las aventuras conversacionales, y que se consideran un género de videojuego centrados en la historia y el diálogo y la interacción de los personajes, y que contiene en sus escritos una narración similar a la de una novela. Un buen ejemplo de estas novelas es Hotel Dusk: Room 215, que se lanzó para Nintendo DS en 2007.

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Escena de la novela visual Hotel Dusk: Room 215

Por otro tenemos la narrativa hipertextual, que son obras basadas principalmente en el texto y que contienen diferentes partes, capítulos u otro tipo de elementos conectados entre sí mediante enlaces y que buscan romper la linealidad tradicional, aumentando así el grado de interactividad del lector. Dentro de este grupo encontramos dos tipos de narrativas:

  • La hiperficción constructiva, que también se conoce como escritura colaborativa, consiste en que un grupo de personas cree una historia común a partir de ciertas interacciones, normalmente usando un foro o una herramienta parecida que permita crear distintas salas o lugares de interacción. Se basan, en cierta manera, en los juegos de rol, y suelen tener una persona encargada de dirigir las intervenciones. Los escritores participan en la escritura ya sea como personaje (en un sistema parecido al rol) o como ente omnisciente que trabaja sobre toda la trama. Su intención es más lúdica que estética.
  • La hiperficción explorativa, en la que el autor crea una historia con todas las decisiones posibles, pero es el lector quien escoge el camino de la historia mientras lee. Este tipo de historias suele llamarse también «tipo elige tu propia aventura», por los libros publicados en papel, aunque en general tienen un desarrollo mucho más profundo que estos.

Como podemos ver, este es un sector muy virgen y abierto a ser explorado. Existen algunas narrativas literarias que ya se han introducido en estos caminos (os recomendó la obra de hiperficción explorativa Creatures Such as We, está en inglés, pero merece muchísimo la pena). Pero la mayoría de ellas se da o bien en mundo amateur, o bien acercándose al mundo del videojuego, o bien en sectores académicos o experimentales. Es como si los editores y agentes tradicionales del libro sufrieran una urticaria repentina cada vez que se propone acercar el libro a lo digital para transformarlo.

El mundo del libro suele ser conservador y reacio a los cambios, solo hay que ver que seguimos con los mismos modelos de negocio que hace 50 años, prácticamente.  Pero el mundo está cambiando y también lo hacen las generaciones que suben. ¿Por qué no adoptar estas nuevas textualidades a la hora de componer historias? ¿Por qué no explorar de nuevas que incluyan lo digital y lo multimedia? Eso no implica destruir la literatura ni lo que representa, sino transformarla. De todos modos, las historias clásicas con principio y final podrán seguir ahí. Pero podrían coexistir con nuevos formatos que se acercaran más a los nuevos tiempos.

 

Referencias:

Castelló Llantada, Cecilia. (01/02/18). «Ciberliteratura, más allá del “ebook”, la tableta o las redes sociales». En El País: https://retina.elpais.com/retina/2018/01/31/tendencias/1517418053_859383.html.

Díaz de Quijano, Fernando. (11/01/17). «Otras formas de contar historias: literatura digital y narrativa transmedia». En El Cultural: https://elcultural.com/otras-formas-de-contar-historias-literatura-digital-y-narrativa-transmedia.

Franco Espinosa, Carolina; García Rueda, José Jesús. (—). «Narrativa hipermediática: los nuevos contenidos para el cibermundo». En Monografías.com: https://www.monografias.com/trabajos902/narrativa-hipermediatica-nuevos/narrativa-hipermediatica-nuevos.shtml.

Pajares Toska, Susana. (1997). «Las posibiliades de la narrativa hipertextual». En Espectáculo, núm. 6: https://webs.ucm.es/info/especulo/numero6/s_pajare.htm.

Publicado por Anna Roldós

Editora y escritora de fantasía y ciencia ficción.

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